Mi esposa está sangrando,Shf mi bebé fue enterrado vivo y la vecina se hace la víctima. Me vuelvo a poner los guantes de boxeo, pero no para el ring. Voy a infiltrarme en su vida para revelar la sangre en sus manos y los millones robados.

Tres.

Cuando la abrí, el aire húmedo me golpeó la cara.

Y allí estaba.

Una habitación oculta.

Fotos de familias.

Recortes de periódicos.

Juguetes infantiles guardados en cajas etiquetadas con fechas.

Y en el centro de la pared… una frase escrita con marcador negro:

“Las malas hierbas destruyen los jardines perfectos.”

Sentí un escalofrío recorrerme entero.

Entonces vi el monitor.

Karen había instalado cámaras apuntando hacia varias casas del vecindario. Incluida la mía.

La pantalla mostraba a Sarah dormida en el sofá abrazando a Lily.

Karen no solo observaba.

Estaba esperando.

Escuché el motor del garaje abrirse arriba.

Había vuelto antes.

Apagué la linterna y me oculté entre las sombras mientras sus pasos descendían lentamente las escaleras.

Tac.

Tac.

Tac.

—Sé que estás aquí, Michael —dijo con calma—. Igual que tu esposa sabía que yo estaba aquella noche.

Apreté los puños.

Ella sonrió al verme salir.

No parecía nerviosa.

Parecía… aliviada.

—Por fin alguien digno de entenderme.

Karen abrió un cajón lentamente y sacó un revólver plateado.

—La mayoría huye —susurró—. Tú decidiste pelear.

Y entonces apuntó directamente a mi pecho.