Mi suegra me abofeteó en mi boda. Meses después, hizo que mi esposo me abandonara mientras daba a luz. Al día siguiente, lo que vio en la televisión lo dejó en shock. ...
La última vez que vi a doña Beatriz fue en una audiencia breve. Llevaba un traje gris perla y la misma expresión de superioridad, aunque ya resquebrajada. Al cruzarnos, se detuvo apenas un instante.
—Todo esto se pudo evitar con discreción —me dijo.
La miré sin rabia. Sin miedo.
—No, doña Beatriz. Todo esto se pudo evitar con decencia.
Seguí caminando con Mateo en brazos.
Y entonces entendí por fin la verdadera dimensión del shock de Alejandro al ver aquella televisión en el hospital. No era sólo el miedo a un escándalo. Era la primera vez en su vida que comprendía que el apellido de su madre no podía detener la verdad una vez que empieza a salir a la luz.