El licenciado Herrera le envió un mensaje: custodia completa aprobada, divorcio en proceso final, medidas de protección confirmadas.
Elena guardó el celular y besó la frente de su bebé.
“Nunca vas a tener que rogar por amor ni por respeto, mi niña.”
Siguió caminando, sin mirar atrás.
Porque a veces una mujer no pierde una familia.
A veces, por fin, se libera de una mentira.