La nueva realidad de un padre
Cuando Jenna murió, nuestra hija tenía sólo cuatro años. Ahora, a las seis, se está convirtiendo en una niña increíblemente amable y alegre. A veces sonríe como su madre, y en esos momentos, mi corazón se llena de alegría y tristeza. Desde entonces, hemos vivido solos.
Trabajo como técnico de reparación de calefacción y aire acondicionado. Es un trabajo honesto, pero el dinero no es mucho. La mayor parte de mi salario se pierde inmediatamente en las facturas, y a veces siento que llegan más rápido de lo que puedo pagarles. Algunas noches, me siento en la mesa de la cocina, extendiendo los sobres de los billetes y tratando de averiguar cuáles pueden esperar otra semana. Pero a pesar de todo esto, Melissa nunca se queja. Ella sabe cómo encontrar alegría en las cosas más simples.
Una graduación especial
Una tarde, Melissa corrió a casa desde el jardín de infantes tan rápido que su mochila rebotó en su espalda.
“¡Papá! ¡Adivina qué!” Ella exclamó, con los ojos brillando de emoción.
“¿Qué pasó?” Pregunté, curioso.
“¡Habrá una ceremonia de graduación en el jardín de infantes! ¡El Viernes Que Viene!”