Parte 2…

Me acerqué a Emiliano, cada paso resonando como un martillo. La sala se volvió más silenciosa de lo que jamás había estado.
—Mucho más de lo que imaginas —dije, con voz firme y helada—. Y también dejó instrucciones… sobre ti.
El aire se cargó de tensión. Emiliano retrocedió un paso, buscando control en su mirada.
—Isabella… hablas como si yo fuera tu enemigo. Solo quiero ayudarte —balbuceó.
—Mi padre dejó pruebas —interrumpí, cortante—. De tus deudas ocultas, de las compañías que abriste a mi nombre sin decírmelo, de tus alianzas con gente que no quiero cerca de mi vida.
Sus músculos se tensaron.
—No sabes lo que dices.
—Sé exactamente lo que digo —respondí, mirando cada reacción, disfrutando el silencio que cayó entre nosotros.
En ese instante, Gabriel Cruz entró. Emiliano dio un paso atrás, visiblemente asustado.
—Señora Herrera —dijo Gabriel—. Su padre también dejó grabaciones. Quiere que las escuche antes de decidir su próximo movimiento.
Lo miré fijamente. Emiliano buscó mi ojos, pánico creciendo en cada línea de su rostro.
—A partir de hoy —dije en un susurro firme—, nada de lo que decidas afectará mi vida.