Porque en el momento en que su hijo susurra:
“Por favor, no digas...”
Ese es el momento en que dejas de proteger la paz...
Y empieza a proteger la verdad.
Porque en el momento en que su hijo susurra:
“Por favor, no digas...”
Ese es el momento en que dejas de proteger la paz...
Y empieza a proteger la verdad.