Y yo entendí algo importante: la vida que había estado esperando durante cinco años no iba a llegar en la forma perfecta que imaginé.
Iba a ser más caótica. Más complicada.
Pero también… más grande.
Respiré hondo.
—Está bien —dije finalmente—. Pero vamos a hacer esto con la verdad. Sin secretos. Nunca más.
Greg asintió, con una intensidad que no dejaba lugar a dudas.
—Nunca más.
Y por primera vez desde que salí de aquella clínica… sentí que, aunque todo había cambiado, no todo estaba perdido.
A veces, lo que parece el final de una historia… es solo el comienzo de una completamente distinta.