—¡MÍRENLE EL VIENTRE!
Su voz no era desesperada, ni confusa, ni arrepentida, era firme, urgente, como si intentara obligarnos a ver algo que nosotros nos negábamos a reconocer.
Todos dudaron, incluso quienes lo sujetaban, porque esas palabras no tenían sentido en ese contexto, pero tampoco podían ignorarse completamente.
Yo fui la primera en reaccionar.
No sé si fue el amor, el miedo o una intuición que no sabía que tenía, pero me acerqué a Lina con pasos lentos, temblorosos, sintiendo que cada segundo pesaba más que el anterior.
Ella estaba en el suelo, respirando con dificultad, con los ojos llenos de lágrimas, aferrándose a su vientre como si su vida dependiera de ello.
—No te acerques —susurró, pero su voz no tenía la fuerza suficiente para detenerme, y eso solo aumentó mi inquietud.
Me arrodillé a su lado, extendí la mano, dudé por un instante que pareció eterno, y finalmente toqué su vientre con una suavidad que contrastaba con todo lo que había ocurrido.
Y en ese instante, todo cambió.
No fue algo visible de inmediato, ni algo que pudiera describirse fácilmente, pero lo sentí, una sensación extraña, antinatural, completamente fuera de lo que debería ser.
No era el movimiento de un bebé.
No era la calidez de una vida en crecimiento.
Era… otra cosa.
Retiré la mano como si me hubiera quemado, y miré a Lina, buscando una explicación en su rostro, pero lo que encontré fue miedo, un miedo profundo, oculto durante demasiado tiempo.
—¿Qué es esto? —pregunté, y mi voz sonó más débil de lo que esperaba, como si ya conociera la respuesta y no quisiera aceptarla.
Nadie habló.
Nadie se movió.
El jardín, que minutos antes estaba lleno de risas, ahora parecía un escenario congelado, donde cada persona esperaba que alguien más dijera lo que todos temían.
Daniel dejó de resistirse, dejó que lo sujetaran, pero no apartó la mirada de mí, como si supiera que yo estaba a punto de entender algo que cambiaría todo.
—No es un bebé —dijo finalmente, y sus palabras cayeron como una bomba silenciosa que nadie estaba preparado para escuchar.