La boda que reveló la verdad
Más tarde esa tarde, finalicé el papeleo con el notario y lo conseguí todo legalmente.
No por venganza.
Por respeto a sí mismo.
Y de repente, nuestra boda en ese asilo de ancianos ya no parecía triste o humillante.
Se convirtió en lo que realmente había sido todo el tiempo:
Un acto genuino de amor...
Lo suficientemente poderoso como para revelar el verdadero carácter de todos.