Durante meses, cada mañana le recordaba el tiempo que le quedaba, y cada noche, los muros de la prisión parecían cerrarse sobre él, como un ataúd que sellaba su destino.
Entonces ocurrió lo impensable: Carolia descubrió que estaba embarazada.
La conmoción la dejó sin palabras, y su mente fue asaltada por preguntas imposibles: ¿Cómo pudo haber sucedido esto? ¿Quién pudo haber...?

El guardia de la prisión, un hombre dopado con esteroides que se suponía que debía tener el control absoluto, recibió el informe médico con incredulidad y preocupación.
Inmediatamente decidió revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad, con el fin de comprender qué pudo haber ocurrido en las celdas.
Al revisar las grabaciones de las últimas semanas, vio algo que lo dejó atónito y lo hizo temblar involuntariamente.