😢 EN UN PASILLO DE CASA, SU PADRE LA CARGÓ TEMBLANDO: “NOS VAMOS AHORA”, MIENTRAS TODOS INTENTABAN TAPAR LA VERDAD ANTES DE QUE FUERA DEMASIADO TARDE 💥

Y salió con su hija en brazos mientras detrás de ellos Teresa gritaba su nombre y Rogelio comenzaba a insultarlo como un hombre que acababa de ver derrumbarse el mundo que llevaba décadas construyendo.

Afuera, la tarde de Coyoacán seguía llena de tráfico, vendedores y familias caminando hacia el teatro.

Como si nada hubiera pasado.

Como si el infierno pudiera esconderse perfectamente detrás de una puerta blanca y un apellido respetado.

Pero Emiliano ya no iba a regresar.