Emiliano sonrió por primera vez en mucho tiempo.
—Entonces empiezas otra vez.
Sofía respiró hondo y caminó hacia el piano.
Las luces iluminaron su rostro.
Y cuando comenzó a tocar, Emiliano entendió algo que jamás olvidaría:
Hay heridas que tardan años en cerrar.
Pero el día que alguien por fin te cree…
empieza la verdadera vida.