Dejé a mi hijo con mi madre para poder dormir 14 horas…Au
Miré a mi hijo, ahora más grande, riéndose en el suelo mientras su padre jugaba con él.
—Sí —respondí tranquila—. Fue el día que entendí que para cuidar a mi hijo, primero tenía que aprender a cuidarme yo.
Y, por primera vez, nadie tuvo nada que decir.
Porque todos podían verlo.
Mi hijo estaba bien.
Y yo también.
Y eso era más que suficiente.