Iban a cremar a su esposa embarazada, pero él suplicó abrir el ataúd una última vez: cuando el vientre de ella se movió, detuvo todo sin imaginar el escalofriante secreto familiar que estaban a punto de descubrir

Ahora aquellas palabras regresaban como un disparo directo al pecho.

Cuando llegaron al hospital, los médicos llevaron inmediatamente a Valeria al quirófano para intentar salvar al bebé mediante una cesárea de emergencia.

Las puertas se cerraron frente a Mateo.

Y apenas unos segundos después, un doctor salió nuevamente.

Tenía el rostro completamente serio.

—Señor Vargas… necesitamos hacerle algunas preguntas sobre la muerte de su esposa.

Mateo sintió un vacío insoportable en el estómago.

—¿Por qué?

El médico dudó antes de responder.

—Porque las lesiones del cuerpo no coinciden completamente con un accidente automovilístico.

El corazón de Mateo dejó de latir por un instante.

—¿Qué quiere decir?

El doctor respiró hondo.

—Su esposa tenía sedantes en el organismo… y señales de haber recuperado la conciencia antes de morir.

El pasillo entero pareció congelarse.

Y por primera vez, Mateo entendió que aquella noche no había perdido solamente a su esposa.

Alguien se la había quitado.