Mi esposo me sujetó frente a todos — y lo que pasó después hundió a toda su familia

El papá de Lucía ya tenía el teléfono en la mano. No estaba cancelando otra boda. Estaba llamando a emergencias.

Diego dio un paso hacia mí otra vez, pero esta vez Rodrigo se le atravesó completo.

—Ya estuvo —le dijo a su hermano—. No la vuelves a tocar.

No me quedé a ver qué pasaba después.

Lucía me tomó del bolso, mi mamá me tomó del otro brazo, y salimos de esa casa con el sonido de Teresa gritando mi nombre a nuestras espaldas. Cuando llegamos a la banqueta, el aire frío de la noche me pegó en la cara y recién ahí me puse a temblar.

Lucía manejó hasta la clínica.

Mi mamá iba atrás conmigo, apretándome la mano con una culpa que no era suya.

—Perdóname, hija —me decía—. Perdóname por haberte dejado sola en esa casa.