Mi esposo pidió dormir separado por tres años de amor — La verdad me destrozó-lbsuong

Cuatro meses viéndolo llegar cansado, perder peso, apretarse el abdomen a veces cuando creía que yo no lo notaba. Cuatro meses escuchándolo decir “estoy bien” con esa sonrisa pequeña que ahora me parecía una mentira hecha para protegerme. O para apartarme.

—¿Y no me dijiste nada?

—Quise hacerlo —respondió, sentándose despacio—. Muchas veces. Pero cada vez que te veía tan ilusionada con tus pedidos, con tus pasteles, con todo… no pude.

Yo no sabía si abrazarlo o sacudirlo.

—¿Y dormir separado? ¿También era para protegerme?

Él apretó la toalla entre las manos.

—Las inyecciones me dejan doblado. Hay noches en que ni siquiera puedo respirar bien del dolor. Otras no salgo del baño por horas. Empecé a sangrar otra vez. Perdí fuerza. Perdí el control, Mariana. No quería que me vieras convertido en esto.

Su voz se rompió en la última palabra.

Y yo entendí algo que me hizo sentir todavía peor: Andrés no se había alejado porque ya no me amara. Se había alejado porque no soportaba que yo lo viera vulnerable.

Eso no me alivió. Me dolió distinto.

Porque significaba que, en su cabeza, sufrir conmigo era peor que sufrir solo.

Me senté frente a él, con la carpeta abierta sobre las piernas.