Parte 2 La orden que lo cambió todo: un K9 se negó a atacar a un anciano

El amanecer llegó despacio al muelle de Ensenada, cubierto por una neblina clara que borraba la frontera entre el mar y el cielo. El paseo de madera estaba desierto: sin turistas, sin vendedores, sin risas. Solo el crujido húmedo de las tablas y el grito lejano de una gaviota que parecía perdida en la bruma.