Parte 2
Lo primero que leyó fue un encabezado legal que le heló la sangre: Notificación de ejecución de garantía, embargo y transferencia de activos. Mauricio frunció el ceño, volvió a leer, y luego una tercera vez, como si las palabras pudieran cambiar de significado sólo por necedad. Ahí estaba todo: el departamento de Santa Fe, la Porsche de Ximena, sus acciones personales en la desarrolladora, dos cuentas de inversión y hasta una propiedad en Valle de Bravo. Vendido, liquidado, transferido o retenido para cubrir una garantía personal por varios millones de pesos que él mismo había firmado seis meses atrás. El papel se le resbaló entre los dedos. Entonces lo recordó. Sofía le había llevado aquellos documentos diciéndole que se trataba de una inversión familiar para agilizar un proyecto inmobiliario en Querétaro. Sólo tenía que firmar un poder y un aval temporal “para simplificar el trámite”. Mauricio, distraído con el embarazo de Ximena y demasiado confiado en que su esposa jamás se atrevería a mover una pieza sin su permiso,