PARTE 2
Podía sentir cómo todos esperaban mi respuesta.
No porque les importara Emma.
Sino porque querían ver cómo salía de la situación.
La clase de momento que después se convierte en una historia de bar.
Miré a Brad unos segundos.
—¿Mi tipo? —pregunté.
Él sonrió.
—Ya sabes lo que quiero decir.
Sí. Lo sabía.
Y Emma también.
Ella seguía quieta, con esa calma entrenada de quien ha tenido que soportar demasiadas veces la misma humillación disfrazada de curiosidad.
Dejé mi copa sobre la mesa.
—Honestamente —dije—, mi tipo de mujer siempre ha sido alguien inteligente, tranquila y capaz de sobrevivir una cena llena de adultos emocionalmente inmaduros.
Dos personas soltaron una risa nerviosa.
Brad dejó de sonreír.
Mark se movió incómodo en su asiento.
Pero Emma…
Emma soltó una pequeña carcajada inesperada.
La primera real de toda la noche.
Y fue extrañamente contagiosa.
La tensión se rompió un poco después de eso, aunque no del todo. Había gente en la mesa decepcionada porque el espectáculo no salió como esperaban.