Sonreí.
“Si tú quieres, sí.”
Asintió.
“Entonces sí.”
A veces la gente cree que hacer lo correcto es complicado.
No lo es.
Lo difícil… es decidir hacerlo a tiempo.
Ese día, frente a un portón negro, tuve que elegir.
Y elegí escuchar a un niño que casi nadie escuchaba.
Porque al final, cambiar una vida no empieza con algo grande.
Empieza con no ignorar un susurro.