La Sencillez de un Líder en la Intimidad
Más allá de las estatuas de bronce y los uniformes de gala, José de San Martín era un hombre de una sencillez asombrosa. Su comida predilecta era el asado, el cual disfrutaba siguiendo las costumbres más auténticas del campo: utilizaba únicamente un cuchillo como cubierto. Con una destreza técnica envidiable, mordía el trozo de carne y cortaba el sobrante con el filo rozando su rostro, una maniobra que dejaba atónitos a los presentes, quienes temían por su integridad. Esta conexión con la tierra también se reflejaba en su paladar refinado; era un profundo conocedor de la vitivinicultura, capaz de identificar el origen de un vino con tan solo saborearlo, demostrando que la cultura y la rusticidad convivían en él sin conflicto.