El Corazón de un Padre para sus "Muchachos"
El vínculo de San Martín con su tropa era casi paternal y se basaba en la empatía y la vigilancia constante. Tenía la costumbre de presentarse de improviso en los ranchos de cocina para probar personalmente el alimento que se servía a los soldados; quería asegurarse de que sus "muchachos" recibieran la calidad que merecían, comiendo allí mismo, de pie, junto a ellos. Su disciplina era férrea pero compartida: en campaña, era el último en retirarse a descansar, asegurándose de que cada puesto de guardia estuviera cubierto. Al amanecer, mucho antes de que el sol iluminara el horizonte, el General ya estaba en pie contemplando el alba. Su famosa frase sobre la capacidad inigualable de sus Granaderos nació originalmente de este afecto profundo, refiriéndose a ellos con la calidez de quien sabe que el éxito de una nación depende del bienestar de quienes luchan por ella.