Fondo Fournier: 24%
Grupo Mendoza: 20%
El salón quedó mudo.
“Yo fundé la compañía antes de casarme”, dije. “Alejandro tenía autoridad operativa limitada, no control. Nunca leyó los estatutos completos porque estaba demasiado ocupado creyendo que una mujer no podía ganarle.”
Natalia, temblando, miró a Alejandro.
“Me dijiste que ella había aceptado irse…”
“Cállate”, gruñó él.
Pero ella ya estaba llorando.
“Me dijiste que el proyecto era tuyo.”
Doña Carmen intentó tomarla del brazo, pero Natalia se quitó el anillo de esmeralda y lo dejó sobre una mesa como si quemara.
“Yo no sabía lo de las firmas”, dijo, con la voz rota.
Alejandro perdió el control. Se lanzó hacia mí, gritando que sin su apellido yo no era nadie. No llegó ni a tocarme. Seguridad lo sujetó contra el piso de mármol mientras todos grababan con sus celulares.
Yo me incliné apenas y le dije:
“Quitémosle mi trabajo a tu apellido y veamos qué queda.”
Al día siguiente, los videos ya estaban en todo México.
Heredero Mendoza expuesto por fraude en cena empresarial.
Esposa revela engaño, amante embarazada y firma falsificada.
No leí los comentarios. Tenía cosas más importantes que hacer.
Valeria presentó la demanda de divorcio, la denuncia penal y una orden de restricción. Gabriel firmó de nuevo el financiamiento, pero esta vez exclusivamente con mi empresa. El proyecto siguió vivo. Alejandro no.
Una semana después, Natalia pidió verme. Llegó sin maquillaje, con ropa sencilla y una carpeta en las manos.
“Son correos”, murmuró. “Alejandro y doña Carmen me pidieron reenviar documentos de tus cuentas cuando estabas de viaje. Yo pensé que solo era trabajo interno.”
Valeria revisó las hojas.
“¿Por qué nos das esto?”
Natalia se tocó el vientre.
“Porque Alejandro le dijo a sus abogados que iba a culparme a mí de todo.”
No la perdoné. Pero le dije que, si quería darle a su hijo una vida distinta, empezara diciendo la verdad bajo juramento.
Y lo hizo.