Simplemente estaba esperando el momento adecuado…
¿Qué fue exactamente lo que decía el segundo testamento… y cómo iba a cambiar la vida de todos en esa sala en cuestión de minutos?
Parte 2 …

Di un paso hacia adelante y dejé la taza de café con cuidado sobre la mesa. En la sala se hizo un silencio tan profundo que se podía escuchar el reloj de pared marcando cada segundo.
— Alejandro —dije con calma—, ya que decidiste anunciar el divorcio delante de todos, creo que también debería decir algo.
Él soltó una risa corta y despectiva.
— ¿Y ahora qué? ¿Vas a armar un show?
Algunos de los invitados se rieron nerviosamente. Su madre, Doña Patricia, se acomodó en el sofá con una sonrisa de satisfacción.
— Ándale, habla —dijo con tono burlón—. A ver con qué nos sales.
Saqué mi teléfono del bolsillo y miré la pantalla durante un momento.
— Hace dos días me visitó el notario de mi padre.
Alejandro se encogió de hombros.
— ¿Y qué? ¿Crees que nos asustan unos papeles?
— No —respondí con tranquilidad—. Solo quiero explicarles lo que ya ha ocurrido.
La sala volvió a quedarse en silencio.
Fernanda dejó de sonreír. Un par de invitados se miraron entre sí.
— Mi padre era un hombre muy precavido —continué—. Sabía que algún día podría aparecer gente que intentara aprovecharse de mi confianza.
Alejandro rodó los ojos.