Dejé a mi hijo con mi madre para poder dormir 14 horas…Au



—Yo también me sentí así contigo.

Me quedé quieta.

Nunca me lo dijo.

—En mi época nadie hablaba de eso. Aguantábamos. Y si llorabas, eras dramática. Así que aprendí a callarme.

Tragué saliva.

—No quiero que tú te calles —añadió—. No quiero perderte por orgullo.

Colgué un rato después y abrí el chat familiar.

Error.

“¿Cómo se te ocurre dejar a un bebé tan pequeño?”

“Eso es irresponsable.”

“Ser madre es sacrificio.”

“Si no puedes, no debiste tenerlo.”

Sentí la sangre subir como fiebre.

No era culpa.

Era rabia.